No
se llama “salsichear”, aunque bien podría
por la forma de este bote neumático alargado. Lo
que solemos llamar salchicha, pepino, o incluso morcilla
es un “bus-bob”, una moda bien divertida y refrescante
que nos llega del otro lado del charco.
Pero
esta salchicha o pepino no se come. Te subes encima, casco
y chaleco salvavidas incluidos, te agarras a unas asas que
tiene en la lona y... ¡a cabalgar! El bus-bob va enganchado
a una lancha, que como en el esquí acuático,
lo remolca y hace que cojas mucha, pero que mucha velocidad.
Cuando lo hayas probado, el Dragon-Khan de Port Aventura
te sabrá a poco.
En aguas bravas
Y del mar, la salchicha loca
pasó a los ríos y la diversión se multiplicó.
Las turbulentas aguas le añaden emoción. ¿Os
habéis montado alguna vez en un toro mecánico,
que empieza a moverse y no podéis controlarlo, hacia
un lado y hacia otro, y no podéis dejar de reír?
Pues algo así sentiréis al subiros en el bus-bob.
Como si estuvierais intentado domar a un caballo salvaje,
cuanto menos.
Nada de kayacs, ni de rafting,
ni de hidrospeed. Lo que se lleva ahora es el bus-bob; además
es una actividad ideal para hacer en familia y que permite
a grandes y pequeños disfrutar por igual.
Descendemos toda la familia
a lomos del bus-bob, por un río de aguas turbulentas,
dando botes y más botes. Es como montar sobre un
toro mecánico acuático, intentando domarlo,
pero sin conseguirlo. ¡Es muy divertido!
Como un flotador gigante y alargado
El bus-bob es un neumático
alargado gigante que tiene dos flotadores pequeños
pegados a los lados, en donde se poyan los pies, no sólo
por comodidad, sino para intentar mantener una cierta estabilidad.
Suelen tener una capacidad
para cinco o seis personas, entre las que tiene que haber
un monitor obligatoriamente. Tiene algunos puntos en común
con el ráfting, pero en el bus-bob iréis sentados
uno de tras de todo, en fila salsichera y no llevaréis
ningún tipo de sujeción. La postura es casi
la misma que si estuvierais montando a caballo. La única
forma de evitar un buen chapuzón es mantener el equilibrio.
¿Misión imposible? No, sólo cuestión
de intentarlo y de remar de forma coordinada, haciendo caso
de lo que dice el monitor.
Iros preparando para nuevas
emociones fuertes y en familia. Esta actividad es más
que divertida, apta para todos los públicos, segura
y una forma diferentes de soportar el calor del verano.
Desfiladeros, rápidos
y espuma a lomos de este torpedo gigante. Y no os preocupéis,
porque aunque alguno de vosotros se caiga al agua, en todos
los descensos hay un “kayak escoba” que va recogiendo
a los caídos, para que así no os perdáis
ni un ápice de diversión.