¿Qué es el paracaidismo?
Saltar al vacío no es algo que lo puedan contar muchas personas y está al alcance de muy pocos. Salir un día con un grupo de amigos y saltar a 4000 metros de altura es sencillamente genial. La sensación de ingravidez, de estar flotando... eres consciente de tu pequeñez con relación a un inmenso y denso océano de aire
Hay dos tipos de saltos, que consideraremos
básicos: el salto en tándem y el bautismo aéreo,
aunque hay una retahíla de variedades destinadas a
los expertos (free-style, free-fly, chute-assis, head-down...).
Para empezar e introducirse en este
mundo es recomendable dar el primer salto en la modalidad
de tándem. Los saltos en tándem consisten en
subir a un turbohélice (avión) de la escuela
de vuelo, atarte al monitor con un arnés y dejarte
llevar. Es importante asegurar bien los mosquetones con el
monitor y quedar bien unido a él. Para realizar estos
saltos no se necesita nada, como hemos dicho antes, sólo
el deseo de hacerlo.
Los saltos en tándem son los
más adecuados para aquellos grupos de amigos que han
decidido tener nuevas experiencias. La gente que quiere probar
uno de estos saltos tienen algo en común, no han saltado
nunca y están ansiosos de experimentar una de las emociones
más fuertes de su vida.
El bautismo aéreo es otra modalidad
de salto en paracaídas muy común entre la gente
que empieza o que simplemente quiere probar el salto en paracaídas.
Los bautismos aéreos consisten en dos saltos, un salto
en tándem más un primer curso de AFF. El AFF
es el curso acelerado de caída libre y consta de siete
niveles. Los bautismos son muy comunes, ya que es un modo
de matar el gusanillo que te queda después de hacer
un tándem.
Con el bautismo uno salta solo sin estar
enganchado como en el tándem, pero, obviamente, acompañado
por dos monitores que se sitúan uno en cada lado. Los
expertos enseñan en el aire movimientos básicos.
Si eres un buen saltador y realizas bien las órdenes
de los profesores, puedes saltar de nivel con saltando una
vez.
¿Qué
necesitamos para Saltar?
Se requieren pocas cosas para saltar
desde un avión, una de ellas, y la más importante,
son las ganas y el deseo de vivir una experiencia irrepetible.
Es necesario una pizca de coraje, valor y atrevimiento para
saltar con un monitor a más de 190km/h y de repente
quedarte suspendido en el aire.
Para saltar sólo hay que ir mentalizado,
dispuesto a vivir algo que es muy difícil de expresar
y compartir con alguien que aún está en los
cerros de Úbeda y no ha pasado por una experiencia
tan increíble como ésta.
Las empresas de paracaidismo y las escuelas
de salto son los encargados de poner a tu disposición
todo el material necesario; ellos mismos se encargan de que
todo esté en perfecto estado. El equipo de salto, lona,
arnés, casco o chichonera, y el mono son los componentes
esenciales que las empresas proporcionan.
Puntualizar que todos los monos
de las escuelas tienen que llevar un sistema de seguridad,
llamado cypress. El cypress es un mecanismo de apertura automática
en caso de que el saltador por la razón que fuera no
pudiese soltar la lona. El cypress es un sistema que mide
la velocidad de caída en relación con la altura
del momento. Si este mecanismo detecta alguna anomalía
en el salto y observa que la persona va demasiado deprisa
a una altura peligrosa, la lona se suelta de manera automática.
Consejos Prácticos
Una de las principales recomendaciones
es llevar ropa de abrigo, hemos de valorar el hecho de que cada
mil metros por encima del nivel del mar la temperatura baja
siete grados. Teniendo en cuenta que se puede llegar a un máximo
de 4000 metros de altura, es imprescindible llevar algo de abrigo
(depende la época del año en que nos encontremos).
Otro consejo útil es llevar un calzado que proteja los
tobillos. En el momento de la caída el impacto con la
superficie puede ser algo violento pero es muy difícil
que ocurra algo, ya que el monitor lo tiene todo bajo control.
Sensaciones
Aquellos que han probado un salto en paracaídas afirman
que les sorprendió mucho sentir que no caían.
Cuando uno salta por la puerta del avión y desciende
tiene lugar el encuentro con una enorme masa de aire, que
choca contra tu cuerpo, esto hace que quedes suspendido en
el aire. El vuelo libre dura alrededor de un minuto, dependiendo
de cada persona, estos 60 segundos se hacen una eternidad.
Haces una cura de humildad enfrente de la grandiosidad de
todo lo que te rodea que se suma a la impresión que
causa la tierra debajo de ti. Es algo sublime.
El aterrizaje es muy emocionante. Si
realizas un salto en tándem el monitor se encargará
de todo. Es muy curioso ver como los objetos y el mundo, del
cual habías desconectado, se acercan a ti metro a metro.
Cuando se aterriza es importante hacerlo en contra del viento,
fijándote en las mangas (señales) porque si
no, al frenar, la campana acelera tu velocidad en el momento
de tomar tierra.
¿Qué
nivel de riesgo tiene?
Alto, pero siempre controlado si se realiza
en unas condiciones adecuadas de seguridad.
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