| |
Como
escoger una Camara Digital
A pesar de que todo el mundo en el sector
hable de ellas, aún quedan muchas dudas por resolver por los usuarios comunes
sobre las cámaras digitales, pues mientras para un fotógrafo ´tradicional´
las palabras USB, megapixel o sensor CCD pueden sonar a jerga indescifrable,
igual ocurre a los muchos novatos en fotografía que se acercan a este ¿arte,
hobby?, por primera vez y que nunca han oído hablar de medición spot, autobracketing
o números F. Desde este artículo vamos a intentar aportar algo de luz a unos
y otros para que tengan las cosas más claras al ir a la tienda y puedan evitar
decir la frase mágica ´Quiero comprar una cámara digital y no tengo ni
idea´.
En primer lugar hemos de hablar de los
Megapixels; todas las cámaras digitales recogen la imagen, en lugar de la película
tradicional, en un chip sensible a la luz denominado sensor, de los que hay
dos tipos, el CMOS o el CCD, siendo este último el más común. Estos sensores
consisten en miles de celdillas individuales dispuestas en forma de parrilla
que recogen información sobre la imagen que les llega a través del objetivo
y guardan un pixel (un punto) por cada una, por lo que una parrilla de 1600x1200
celdillas (=puntos=pixels) generaría una imagen total de 2 megapixels (millones
de puntos). Esto es lo que denominamos ´resolución´. ¿Cuál es la que
necesitamos?. Pues depende totalmente de que salida deseemos dar a nuestras
imágenes; es decir, si únicamente deseamos verlas por la pantalla del ordenador
con 640x480 o 800x600 pixels (no llega ni de lejos a un megapixel) es suficiente,
pero para pasarlas a papel (sea en nuestra impresora o a través de un servicio
de copias en papel fotográfico como el que ofrecen algunos laboratorios como
Foto Sistema), diremos por regla general que si queremos lograr la calidad de
aficionado 1.3 megapixels (1280x960) sería correcto para tamaño 9x13 o 10x15,
2 megapixels (1600x1200) hasta 13x18 (tamaño postal), 3 megapixels (2048x1536)
para DIN A4 o 18x24 y el tope actual (¿durante cuanto tiempo?) en cámaras de
aficionado, 5 megapixels (2560x1920), con el que podemos llegar a un DIN A3
o 30x40 cms.
¿Cómo
se guarda la imagen en una cámara digital?. Necesitamos dos cosas:
un medio físico que sustituya al carrete y un formato de archivo lógico que
pueda entender cualquier ordenador. Para lo primero se utilizan habitualmente
las tarjetas de memoria removible (se insertan en una ranura con un conector)
no volátil (no se borran cuando se apaga la cámara) de las que actualmente hay
diversos tipos: Compact Flash (de tipo I y II, en la foto superior), Smartmedia
(foto inferior), Memory Stick (exclusivo de Sony) y Multimedia Card/Secure Digital
(SD); también existen otros medios como los disquetes (utilizados por algunas
Sony y Panasonic), los CD-R (por las Sony CDR) y el Microdrive de IBM,
un mini disco duro compatible con ranuras de tipo Compact Flash II. Las tarjetas
de memoria tienen la ventaja indiscutible del tamaño y la velocidad, mientras
que su handicap del precio cada vez es menor, y parece que si seguimos por ese
camino pronto una tarjeta valdrá poco más que cuatro o cinco películas. La capacidad
de las tarjetas se mide en Mb y cada tipo tiene sus ventajas e inconvenientes,
y evidentemente no se debe descartar una cámara que nos guste por resolución,
óptica y posibilidades fotográficas por el hecho de llevar una tarjeta u otra.
En el segundo aspecto, el lógico, diremos que las imágenes se guardan
en prácticamente todas la cámaras en formato JPG, que cualquier software gráfico
sea de MAC o PC puede tratar sin problemas. Dicho formato comprime con una cierta
pérdida de calidad la imagen que llega del sensor, en aras de la velocidad de
proceso y del ahorro de espacio en las tarjetas de memoria; muchas cámaras nos
permiten controlar el nivel de compresión, lo que nos permite jugar con el nivel
de calidad y el aprovechamiento de la memoria disponible. En algunos modelos,
podemos grabar incluso las fotos en formatos sin compresión, como el TIFF o
el RAW, que nos asegura la máxima calidad, al coste de menor velocidad en grabar
las fotos y de que podamos alojar menos imágenes en la tarjeta de memoria.
Otro de los
aspectos que a nuestro entender es fundamental para la elección de nuestra digital
es la óptica (también llamada lente u objetivo). Al fin y al cabo es la pieza
encargada de recoger la imagen a fotografiar y ´transmitirla´ al sensor,
con lo que su mala calidad o una errónea elección de longitud focal pueden arruinar
nuestra compra. En general la calidad de las ópticas de las digitales está por
encima de la resolución del sensor que montan, por lo que nos tendremos más
que preocupar por la cuestión de la longitud focal; según esta existen dos tipos
de objetivo: los de longitud focal fija (un solo ángulo -amplitud- de toma de
fotos, normalmente entre 35 y 40 mm) y los de variable, también llamados zoom,
que nos permiten cambiar el ángulo de toma desde una gran amplitud (angular
- 28/35 mm) a ángulos pequeños (teleobjetivo 100/200/400 mm). Con una cámara
con longitud focal fija podemos realizar fotos de retrato de grupo o paisajes
sin problemas, pero es recomendable por poco que nos llegue el presupuesto ir
a buscar un zoom, siendo un 35-105 mm aproximadamente una buena opción; si deseamos
realizar fotos con más acercamiento deberíamos llegar en el extremo tele hasta
más o menos 200 mm o hasta 400 mm si lo que deseamos son imágenes de naturaleza
(pájaros, etc.) o deporte. En algunos modelos, sea mediante la propia rosa para
filtros o gracias a un adaptador, podemos incorporar lentes adicionales para
aumentar la longitud focal en un extremo u otro.
Otro factor importante de las ópticas es la luminosidad, es decir la
cantidad de luz que llega al sensor a partir de la ´apertura´ de la
lente. Dicha apertura se mide en números F y también se denomina diafragma.
La que más nos interesa es la máxima, pues a una mayor apertura (representada,
para confundirnos un poco, por un número F menos, del orden de F2.0 o F2.8)
más posibilidades de realizar fotos en baja luz.
Otro aspecto muy importante es
el control manual fotográfico. Hasta hace poco el funcionamiento de prácticamente
todas las cámaras digitales era totalmente automático; poco a poco los fabricantes
han ido incorporado cada vez más (especialmente en los modelos de 3 megapixels
o más) los sistemas de control semiautomático o puramente manual muy útiles
para los fotógrafos avanzados o los deseosos de más control creativo. Estos
sistemas incluyen diversos modos de exposición (prioridad a la apertura o a
la velocidad), sistemas de medición de luz (promediada, central o spot
- en un punto determinado -), modos de enfoque (múltiples puntos de foco, zonas
de enfoque anchas, etc.), control de la sensibilidad a la luz del sensor (equivalente
a la sensibilidad en ISO de las películas) y funciones avanzadas como la sub-sobre
exposición automática (autobracketing). Otras funciones avanzadas, propias de
la fotografía digital pueden incluir el control de saturación de color, nitidez
y contraste o el balance de blancos (es decir, el equilibrio de color a partir
de diferentes fuentes de luz) manual o predeterminado.
Para visualizar
la toma en el momento de su realización las digitales nos ofrecen dos posibilidades:
el visor óptico y la pantalla LCD. Creemos que son complementarias y afortunadamente
prácticamente todas los modelos actuales del mercado (incluso los de bajo precio)
nos ofrecen las dos. El visor óptico es muy útil para ahorrar baterías
o cuando el sol hace la pantalla LCD prácticamente ilegible (aunque las LCD
cada día mejoran más), aunque la información que nos ofrece es escasa y el error
de paralaje (en el caso de las compactas, donde la imagen que vemos no corresponde
exactamente con lo que recoge la óptica) ; de todas maneras cada vez están más
extendidos los visores electrónicos, pequeñas pantallas LCD (de menor consumo)
protegidas por un visor que son copias de lo que nos ofrece el LCD grande, con
toda la información y la imagen exacta que obtendremos. Recordemos que
las pantallas LCD nos ofreces además la posibilidad de repasar las imágenes
ya tomadas y de modificar la configuración de la cámara mediante los menús.
Las baterías son un elemento que
no tenía una importancia primordial en la fotografía tradicional, pero
en la digital, con muchos elementos consumidores de energía (zooms motorizados,
pantalla LCD ...), la cosa cambia. Hay fundamentalmente dos tipos de baterías:
las de Litio-Ion recargables y las de tamaño AA (las clásicas de transistor,
para entendernos). La primeras tienen normalmente más capacidad y vienen con
el cargador de serie, pero son más caras en el caso de que queramos comprar
una de reserva. En cuanto a las clásicas AA, ya nos podemos ir olvidado de usar
alcalinas, excepto en caso de urgencia, pues duran poquísimo y por el precio
que tienen unas recargables de tipo NiMh no vale la pena; en este caso la duración
es menor y hemos de comprar un cargador, pero el precio de un juego de reserva
es sensiblemente inferior. Como regla general el tipo de pilas no nos ha de
hacer decidir por una cámara u otra, salvo en casos muy particulares.
Por regla
general, las digitales poseen un flash integrado de pequeña potencia, hasta
5 metros como mucho y los modos de funcionamiento de este están normalmente
limitados a automático, apagado, forzado y reducción de ojos rojos. En los modelos
de más altas prestaciones, cada vez son más comunes las conexiones a flashes
externos de más potencia, incluso en ocasiones podemos utilizar los flashes
standard para las réflex de la marca. También podemos encontrar en ocasiones
más modos creativos de flash, como la sincronización a la cortinilla trasera
o el ´flash lento´.
Un característica exclusiva
de las digitales son las posibilidades multimedia; la mayoría de modelos pueden
grabar pequeños vídeo-clips, normalmente con sonido o pequeñas grabaciones de
voz que podemos asociar con una foto determinada. Menos habituales son las cámaras
con reproductores de ficheros digitales de música en formato MP3 o que puedan
utilizarse como grabadoras de voz digitales. Evidentemente, no debemos desechar
una digital por el hecho de que no grabe vídeo, ni tener la idea de que puedan
sustituir a una cámara de vídeo ´de verdad´ los archivos son de poca
duración y de una calidad más bien pobre, simplemente para guardar un recuerdo.
Igualmente, la inmensa mayoría de los modelos actuales llevan una salida para
poder ver lo que aparece en la pantalla LCD por una TV o vídeo con entrada de
vídeo compuesto (cada vez más habituales).
Otros puntos únicos en el campo de las cámaras digitales son la conexión al
ordenador y el software (programas) que nos regalan con ella. Debemos huir de
las que no lleven un puerto USB, que nos garantiza una velocidad alta de traspaso
de las fotos y facilidad de instalación y conexión al ordenador; afortunadamente,
prácticam%nte todas las modernas digitales ya lo montan.En cuanto al software,
habitualmente nos facilitan un pequeño paquete con programas de retoque fotográfico,
de edición de vídeo (a veces) y de organización de archivos; son normalmente
aplicaciones sencillas, y en pocas ocasiones con los modelos de altas prestaciones
se nos facilita software de renombre como Adobe Photoshop LE.
El último aspecto que trataremos
es la ergonomía; podemos dividir las digitales de consumo en tres grandes grupos
: las compactas, las réflex zoom y las de cuerpo partido. En el caso de las
compactas, ya son conocidas en fotografía tradicional, pero gracias a la miniaturización
electrónica, a pesar de su forma y pequeño tamaño, pueden llegar a tener unas
prestaciones de control fotográfico difíciles de encontrar en algunas réflex
tradicionales semiprofesionales. Las réflex zoom tienen la manera de cogerse
y la forma parecidas a las de una réflex tradicional, pero como óptica llevan
normalmente un zoom no intercambiable con un rango de longitud focal muy amplio;
tienen además más peso y visores ópticos de tipo electrónico. El tercer tipo
es exclusivo de las digitales, y en ellas la lente y el cuerpo de la cámara
pueden orientarse individualmente (véase una Nikon 995 o una Sony 505); muy
útil para fotografías en condiciones difíciles de acceso, pero cuesta acostumbrarse
y es mejor probarlas antes de decidirnos.
|
 |