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Nadie
puede olvidar el lanzamiento de aquella saeta que prendió
el pebetero del estadio Olímpico en las Olimpiadas de Barcelona
de 1992. Precisión, tensión y belleza acompañaron el recorrido
casi mágico de aquella fabulosa flecha. Sin embargo las sensaciones
de aquel arquero y de cuantos practican este magnífico deporte
sólo pueden sentirlas los deportistas, los lanzadores, los
arqueros.
Huelga decir
que el Tiro con Arco tiene su origen en tiempos absolutamente
remotos. El ser humano se enfrentaba a su destino cara a cara
con las bestias cuando descubrió la posibilidad de
cazar haciendo uso de un arco de madera, unas maromas vegetales
en tensión y unas flechas con punta de piedra. Desde
aquellos tiempos hasta los actuales los arcos han evolucionado
hasta llegar a convertirse en herramientas realmente sofisticadas
y de altísima precisión. Popularizado en cientos
de reportajes, en relatos de aventuras y asociado al cine
de indios y vaqueros o a personajes como Robin Hood, el arco
ha ido ganando en seguidores y practicantes.
Como especialidad
deportiva, esta disciplina adquiere renombre a finales del
siglo XIX y principios del siglo XX. En 1900 fue reconocido
como deporte olímpico ( juegos de París) Sin
embargo y pese a estar presente el los Juegos de San Luis
de 1904, Estocolmo de 1912 y Amberes de 1920 desapareció
de unas Olimpiadas hasta 1936, una vez se fundara la Federación
Internacional de tiro con Arco. En la actualidad son más
de 12 países los integrantes de la Federación
Internacional.
Un deporte
poco conocido pero que sin embargo puede considerarse uno
de los más antiguos de la historia y que pese a ello
conserva toda su frescura, romanticismo y espectacularidad
de antaño. Te presentamos un deporte capaz de estremecer
a cuantos lo practican y lo observan.
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